¡Qué no te tomen el pelo! Escoge la cuenta bancaria adecuada

El banco es uno de los servicios más imprescindibles y fundamentales de nuestra economía. La diferencia entre una cuenta bancaria u otra puede marcar una diferencia de ahorro importante.

Según las condiciones y las políticas comerciales de cada banco la cuenta será más o menos apropiada para ti. En otras ocasiones te hemos dado consejos para usar de manera eficaz tus tarjetas de crédito. En esta ocasión, desde Wonga queremos ayudarte a escoger el banco que mejor se adecue a tus intereses. Es verdad que las condiciones generales pueden variar mucho dependiendo del servicio que contratemos pero existen algunos conceptos que son iguales en todos los casos y con los que seguro que ahorras.

Domiciliar tu nómina

Este concepto es fundamental para la mayoría de bancos ¿Por qué? Muy sencillo, es la garantía que tienen para que saber que usarás principalmente esta cuenta bancaria para tus transacciones. Este hecho, indirectamente significará que tendrán oportunidades de negocio a través de distintos servicios y sus respectivas comisiones. En definitiva, este tipo de cuenta bancaria implica una mayor fidelidad por parte del cliente.

¿Cómo te beneficias tú? Al banco le interesa que domicilies tu nómina y por ello suelen proponerte condiciones muy ventajosas. Por ejemplo una mejor rentabilidad del ahorro, regalos puntuales, exoneración parcial o total de las comisiones de servicios, etc. Por eso en general suele compensar traer la nómina al banco.

Cuenta bancaria

Controla tus gastosos vía internet

Nos encontramos en la era digital ¡Ahorra en papel! ¿Para que queremos recibir los extractos en papel si podemos seguir de manera directa el estado de nuestras cuentas mediante internet? La mayoría de bancos te cobran un extra por enviarte las cartas por correo. Si eliminas esta opción podrás ahorrarte algo de dinero a final de año. No te preocupes si necesitas guardar algún recibo o extracto en concreto, puedes imprimir lo que te interese y ¡evitar almacenar tantos papeles!

Comprueba siempre tus extractos

Esto es una cosa que la gente no suele hacer y es lo más importante a la hora de ahorrar. Si no lo haces, podrías estar pagando de más sin querer. A veces, por error, pueden cobrarte dos veces una compra (por ejemplo cuando en un establecimiento repiten la transacción porque parecía que la primera vez la tarjeta no pasaba). También puede ocurrir que el propio banco te haya cobrado una comisión por error o que algún proveedor te cobre una cantidad que no corresponde aprovechando que tienes domiciliado el pago.

Por todo ello es importante que revises periódicamente el extracto de la tarjeta. A veces estos gastos pueden pasar desapercibidos debido a la cantidad de movimientos que realizamos.

Negocia las mejores condiciones para tu cuenta bancaria

¿Qué tipos de cuentas bancarias existen? ¿Cómo escogemos la mejor? En primer lugar debemos analizar qué esperamos conseguir de nuestro banco. No cometas el error de quedarte con las primeras condiciones que ofrezcan. Ellos siempre van a proponerte la opción que les beneficie y puede que no sea la más ventajosa para ti.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, las condiciones que propone el banco pueden negociarse. Evidentemente, cuantos más ahorros o dinero tenga la cuenta bancaria más fácil será la negociación. Los bancos no quieren perder clientes que tengan grandes sumas de dinero con ellos. Pero, incluso si no tienes mucho, siempre puedes mirar qué opción te compensa, ¡merece la pena intentar negociarla!

Por último, ¡haz que tu dinero sea rentable!

Aunque no te lo creas, puede que estés perdiendo la oportunidad de ganar dinero. A menudo, tener una cantidad de dinero en una cuenta no remunerada puede ser un error. Sabemos que a veces puede costar trabajo mover el dinero a otras cuentas, pero te aseguramos es muy beneficioso hacerlo. Si lo haces regularmente podrás sacar rentabilidad a tus ahorros sin arriesgarte a estar en descubierto en tu cuenta principal.

Existen muchas maneras de obtener beneficios.  Pero si quieres tener disponibilidad a corto plazo y un riesgo bajo, lo más sensato es tener una cuenta de ahorro o usar depósitos a plazo fijo de corta duración.

 

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