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Compartir piso, más fácil con estos consejos

El alquiler en las grandes ciudades está por las nubes así que ¡no cierres la puerta a los compañeros de piso! Al compartir piso no solo dividirás gastos, sino que podrás permitirte un espacio algo más grande, compartirás tareas de limpieza… Pero no todo es de color rosa, compartir piso tiene también sus inconvenientes. Aunque puede ser muy divertido, hay mucho a organizar, pagos que realizar y cosas que comprar. Antes de que las facturas se acumulen, os damos algunos consejos para ayudaros a mantener el orden en vuestras cuentas.

1. Cread un presupuesto, será vuestro aliado más fiel

Elaborad una tabla con los gastos que tengáis previstos para cada mes. Tened en cuenta que, dependiendo de la época del año, probablemente gastaréis más en calefacción, agua o luz. Dentro del presupuesto apuntad también las fechas de vencimiento de las distintas facturas, así os ahorraréis sorpresas indeseadas.

Para realizar los pagos tenéis distintas posibilidades. Si tenéis la suerte de compartir piso con personas en las que confiéis mucho, podéis plantearos crear una cuenta conjunta. Podréis domiciliar los gastos comunes (agua, luz, teléfono fijo…) en esa cuenta y que cada uno ingrese una cantidad acordada con transferencias periódicas o puntualmente para gastos concretos. Además, si tenéis una tarjeta de esa cuenta, podéis pagar con ella gastos comunes. Así nadie tendrá que adelantar el dinero.

Por supuesto, esto solo es recomendable en casos de gran confianza con tus compañeros de piso. Si no es así, podéis asignar a cada uno determinados gastos (por ejemplo, uno paga la luz, otro el gas…) y hacer números para que todo quede igualado a final de mes. Hay muchas otras formas válidas de organizarse pero lo importante es que, sea cual sea, haya un sistema claro y justo de repartir los gastos en el que todos estéis de acuerdo.

Compartir piso

2. Contad con un fondo de emergencias

Se estropea la nevera, aparece una gotera, el sofá se rompe… Nunca sabes cuándo puede surgir un imprevisto, y cuando hablamos de viviendas, tienden a salir algo caras. Como dice el refrán: Vale más prevenir que curar. Nunca está de más tener un colchón económico común para emergencias.

Acordad una cifra y, de la misma forma que con el presupuesto, aseguraos de que cada uno destine una parte a este fondo. A medida que vaya creciendo el cojín económico también lo hará vuestra tranquilidad.

Si el problema es estructural o no depende de ti, no dudes en comentárselo al propietario, si estáis de alquiler. Dependiendo de lo que se trate, él se hará cargo, si quieres saber más sobre lo que debe o no pagar el propietario te interesará nuestro post sobre contratos de alquiler. De todas formas, no olvides que puedes optar por contratar un seguro del contenido. Este tipo de seguros cubren los daños que se puedan producir en muebles, electrodomésticos, ropa… y son más baratos que aquellos que deben hacer los propietarios sobre todo el inmueble.

3. Seguid rutinas que os hagan gastar menos

Si os organizáis podéis ahorrar dinero juntos en las siguientes tareas de la casa:
– La compra: Una parte de la compra que puede ser común pero que cada uno se pague sus caprichos puntuales. Nos referimos a compartir artículos que utilizaréis todos y que podéis comprar en mayores cantidades para ahorrar dinero y tiempo en el supermercado. Por ejemplo, no tiene sentido que cada uno compre su propia barra de pan para que acabéis teniendo varias barras duras que no os podéis acabar, pero si alguno de los compañeros se pone morado de langosta que los demás ni siquiera tocan, él debería pagarla, para ser justos.

– La colada: Estableced días de colada, uno para ropa de color y otro para blanca. Echad toda la ropa a la lavadora a la vez, así ahorraréis en agua y energía.

Además, para evitar un susto con la factura de la luz o del gas, podéis determinar a qué horas tiene más sentido encender la calefacción o el aire y a qué temperatura es adecuado poner el aire o el termostato. ¡Así también os evitaréis las habituales discusiones por el frío o el calor!

4. Aprovechad la existencia de apps para compartir gastos

No todo son grandes gastos, durante el día a día tendréis pequeños gastos que no estarán registrados en ninguna parte. Al compartir piso es habitual perder la cuenta de cuánto os debéis cada uno.

Un día pagas la pizza de la cena, al siguiente te das cuenta de que alguien ha cambiado las bombillas que estaban fundidas. ¡Llevad un control claro de todos estos pequeños gastos y os organizaréis mejor! Para poder repartir mejor los gastos, podéis aprovechar las siguientes apps creadas especialmente para ello: Splitwise y Settle Up. Unas útiles herramientas para ¡que no se os escape nada!

En cualquier caso, te recomendamos que introduzcas todas estas medidas con precaución, no intentes establecerlas de repente y deja claro a tus compañeros de piso las ventajas que os reportarán para asegurar que todos se sientan a gusto con ellas. Con el dinero no se juega, pero ten en cuenta que debéis convivir juntos y llegar a acuerdos, no imponerlos.

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